Caniche Toy

Caniche Toy
Existen controversias acerca del origen de la raza, algunas teorías afirman que proceden de Alemania, llegó a Francia durante las guerras revolucionarias; de allí hacia España, Reino Unido y Países Bajos, actualmente, hay tres países que se adjudican como los lugares de origen de la raza: Alemania, Francia y Rusia, cada una modificó la raza para propósitos específicos.

Otra teoría es que proceden de Alemania, los caniches son a su vez descendientes del Barbet francés. Originarios de los pantanos alemanes en la Edad Media, fue destinado para la caza de aves natatorias como el pato o el ganso, de modo que se seleccionó por características tales como su adaptabilidad al terreno cenagoso y su resistencia al agua, lo que hace que esta raza, junto con otras sean llamados perros de agua.



A partir del siglo XVI, los caniches empezaron a ser famosos por su belleza e inteligencia, sobre todo en diversas presentaciones circenses y obras de arte de diversos autores como Alberto Durero y Francisco de Goya. En tiempos de Luís XVI de Francia ya era muy común su presencia en la corte francesa.

Por cambios en el gusto en cuanto a su apariencia, durante el siglo XIX se despreció la protección del pelaje que, hasta entonces, tenía la función de resguardarlo de la hipotermia, por lo que los estilistas empezaron a crear diversos cortes como el Británico montano y el Continental. Para los caniches recién nacidos, se inició la costumbre de amputar la cola. Han muchos criadeores de caniche y en Argentina la variedad más buscada es el caniche toy, aunque ultimamente se persigue la varidad más pequeña a la que se llama micro toy.



En la Guerra franco-prusiana se empezó la difusión de la raza como tal, destinada para los millonarios y aristócratas. Solo en el siglo XX predominaba la variedad gigante, por lo que posteriormente surgieron con aprobación de las asociaciones caninas —como el Kennel Club— las variedades estándar (de escasa difusión desde 1792), miniatura (1911) y toy (1957).

Caniche Toy

Perros Exóticos

Exótico es un adjetivo que hace referencia a algo que resulta extraño o fuera de lo común, generalmente debido a que viene desde muy lejos. El exotismo, por lo tanto, depende de la óptica de quien lo considera. El rambután, por ejemplo, es una fruta exótica en países como Argentina, pero común en diversas regiones asiáticas.



Algo similar ocurre con los perros exóticos. ¿Qué condiciones hacen que un animal pueda recibir dicha calificación? En principio, su escasa presencia en un determinado territorio. Las razas con pocos ejemplares en un país, por lo tanto, serán consideras exóticas en dicha nación. Por otra parte, aquellos perros cuyas características físicas difieren de las presentadas por la mayoría de los caninos también suelen calificarse como exóticos.

Un perro exótico, que incluso se debate si puede considerarse como miembro de la especie, es el perro cantor de Nueva Guinea. Se dice que estuvo unos 6.000 años separado de otros cánidos y que se adaptó a la vida salvaje. Su nombre está vinculado a que este perro no ladra, sino que aúlla de una manera similar al lobo.

El sapsal también puede señalarse como un perro exótico. Originario de Corea, se lo conoce además como perro león por su melena. En la antigüedad, se sostenía que el sapsal tenía la capacidad de ahuyentar a los espíritus diabólicos y a las almas en pena.



Si nos centramos en lo que decíamos líneas arriba sobre el aspecto físico de los perros, pocos dudarían sobre el exotismo del xoloitzcuintle. Los ejemplares puros de esta raza mexicana carecen de pelo, lo que puede resultar conveniente para las personas que tienen alergias.

El puli, en cambio, es un perro con pelo… pero con un pelaje muy particular y exótico. Sus largos mechones se asemejan a trenzas y cubren su cuerpo de manera tal que las patas resultan invisibles a simple vista.

Más allá de las diferencias entre los animales, lo importante es tener en cuenta que todos los perros, sean exóticos o de razas muy comunes, deben ser cuidados con responsabilidad y tratados con amor. En ningún caso debe tomarse al perro como un juguete o como un adorno que llama la atención por su aspecto.